historias de fantasmas
mi casa es una cárcel, una torre de papel y mármol
y yo soy de piedra y de carne
y me descompongo cada día
y mi piel se tiñe de colores viejos
y mis huesos se oxidan
y mis cabellos ahora son grises, pronto serán livianamente blancos.
y mi corazón ya no aguanta más
ojalá pronto, muy pronto,
deje de ser carne y se vuelva mango
o se encoja tanto que ya no pese
mientras,
esta casa se achica,
se vuelve una celda,
una pequeña
isla
me volveré polvo,
rondando por este edificio,
viendo cómo otros se descomponen
seré una de esas historias de fantasmas