de camino en el autobús
he caminado hasta la última silla vacía del autobús
al fondo, con una periférica completa de la gente feliz, aburrida, que se sube cansada
me he sentado justo a tiempo
el chófer acelera
alegando que se le fue el tiempo
como si el tiempo no se nos haya
salido de las manos hace tanto tiempo atrás
como si hubiésemos nacido con tiempo
la brisa entra por la ventana abierta y grande
una brisa tranquila que golpea mis ojos y con la que mis cabellos
juegan alegremente
he mirado por la ventana y de inmediato me he empezado a sumergir en
la visión de la ciudad
caótica
llena de sonidos
llena de gritos y carros pitando
que se vacía a medida que la tarde avanza
y sólo quedan los ecos
ecos de existencias
de vidas
y de pensamientos tan fuertes
que han salido como palabras
—Karther Rupnik