Barranquilla. Antipoema.
He salido corriendo apresurado,
la mente en blanco, azul, negro, con un reguero de pensamientos que no dejan estar atento al camino.
Tic, toc, suena el celular,
ya es la segunda vez.
10 o 15 minutos. Yo qué sé.
El chófer que discute con la gente,
los autos lentos, el sol que pica.
Se me va el tiempo.
¡Rápido, chófer!
Que se me va el tiempo con cada gota de sudor.
El Sobusa lento.
El parcial perdido.
Ya valió.
—Karther Rupnik